Desde una perspectiva internacional, pocas veces Irlanda ha sido tan atractiva para hacer negocios como lo es ahora. La reciente crisis económica ha favorecido la reducción de costes para establecer nuevas empresas: los precios de propiedades comerciales han caído un 60%, al igual que los gastos de gas, electricidad y personal.
Durante toda esta coyuntura, los impuestos en Irlanda se han mantenido estables e incluso, en algunos casos, se han reducido para atraer inversión extranjera.
En 2011, se crearon 148 nuevas empresas en Irlanda, generando más de 13.000 empleos. Ese mismo año, las exportaciones aumentaron un 5% (171 mil millones de euros), lo que supone 8 mil millones más que el año anterior.
Ventajas fiscales y de negocio en Irlanda
Irlanda combina impuestos corporativos bajos, acceso a la Unión Europea y una mano de obra cualificada y con experiencia. Su tarifa estándar del impuesto corporativo es del 12,5% para toda actividad empresarial.
Además:
- Los beneficios de filiales extranjeras no están sujetos a impuestos hasta que se repatríen a Irlanda en forma de dividendos.
- Irlanda ha firmado más de 65 tratados fiscales, reduciendo o eliminando la doble imposición.
- Existe un régimen especial de IVA para exportadores que permite comprar productos y servicios con un IVA del 0% si más del 75% de las ventas se realizan fuera del país.
Posición estratégica en Europa
Como único país de la zona euro de habla inglesa, Irlanda ofrece escasas barreras culturales y lingüísticas para inversores norteamericanos. Dublín se ha consolidado como un hub tecnológico, atrayendo a multinacionales como Google, cuyo 75% de empleados relocalizados provienen del extranjero.
Compromiso con la inversión extranjera
El Gobierno irlandés ha reafirmado su política de impuestos bajos para fomentar la inversión internacional. Esto ha motivado a numerosas multinacionales de EE. UU. y a importantes corporaciones británicas a establecer su sede matriz en la República de Irlanda.
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